Ivanchuk y Anna Cramling-Bellón: Dos Caras de Una Pasión

Archivado en (Transversalidad) por PHILOCHESS el 01-02-2014

Gibraltar Chess Festival 2014

EL DIARIO DE LEONTXO (1 de febrero)

Leontxo en Gibraltar
LEONTXO GARCÍA
Gibraltar

La pasión es algo difícil de explicar a quien no la siente. Vasili Ivanchuk, de 44 años, y Anna Cramling-Bellón, de 11, están enamorados del ajedrez, cada uno a su manera. El ucranio es un genio que ha dedicado su vida a esa pasión, y aún tiene cuerda para rato. Para la sueca-española, hija de grandes maestros, el ajedrez es un idioma natural –habla cuatro más- que le divierte mucho. Son dos de los personajes fascinantes que uno se puede encontrar en un festival como el Tradewise de Gibraltar.

Stuart Conquest, Anna Cramling-Bellón y Brian Callaghan

Stuart Conquest, Anna Cramling-Bellón y Brian Callaghan © Sophie Triay

Ivanchuk recuerda “casi todas” las partidas que ha jugado en su vida. Ante la cara de asombro que ponemos todos al escucharlo, matiza un poco: “Bueno, por lo menos recuerdo la apertura, el resultado y las ideas principales. Y lo más probable es que si reproduzco la apertura sea capaz de reconstruir, con un poco de tiempo, el resto de la partida”. Lo explicó durante su lección magistral del sábado por la noche en el hotel La Caleta, que consistió básicamente en el análisis de su duelo de candidatos contra Léonid Yudasin, en 1991. Antes de empezar, el genio pidió una tarta de fresa, cuya glucosa fue alimentando su privilegiado cerebro mientras nos deleitaba con su enciclopédica sabiduría.

Anna, en su primer Gibraltar, a los 7 años

Anna, en su primer Gibraltar en 2009, a los 7 años © Zeljka Malobabic

Anna Cramling-Bellón en Gibraltar 2014

Anna Cramling-Bellón en Gibraltar 2014 © Sophie Triay

Quiero aclarar cuanto antes que la vida de Ivanchuk es mucho más que ajedrez, y no me refiero sólo al amor que profesa por su segunda esposa, Oxana, con quien se casó “el 18 de noviembre de 2006”, como a él le gusta precisar. Ciertamente, es un paradigma excelente de sabio despistado, y también es verdad que pasa la mayoría del tiempo pensando en las partidas que jugó o jugará. Por ejemplo, es frecuente verle en la mesa del restaurante o de pie ante el buffet, con el plato en la mano para servirse la comida, totalmente ido, exhibiendo una media sonrisa imposible de comprender para quien no lo conozca bien; y nunca olvidaré la magistral descripción que mi amigo Arturo Pérez Reverte hizo de un desayuno de Ivanchuk en Mónaco, junto a Oxana, que presenciamos a pocos metros. Pero ello es compatible con una enorme cultura general; Ivanchuk conoce ocho idiomas; habla ucranio, ruso, español, inglés, turco y polaco, y entiende el portugués y el chino mandarín. Además, lee muchísimo, sobre historia, filosofía, poesía, novelas…

Clase Magistral de Vassily Ivanchuk (2)

Conferencia Magistral de Vassily Ivanchuk © John Saunders

Observando la clase de Ivanchuk

Observando la clase de Ivanchuk © John Saunders

Y eso no es todo. Le encantan los juegos matemáticos, y se sabe de memoria los cuadrados de los números del 1 al 30. El año pasado nos contó esto: “A veces puedo pasar casi toda la noche pensando en algún problema matemático, incluso aunque tenga una partida importante al día siguiente. Por ejemplo, una vez estaba pensando sobre cómo podemos saber que un número cualquiera es divisible entre siete sin hacer la división. Por supuesto, yo sabía que los matemáticos tienen una fórmula para eso, pero quería descubrirla por mí mismo. La partida del día siguiente era con negras frente a Kárpov, en el torneo de Las Palmas de 1996, pero no importaba… Por fin, hacia las cinco de la mañana entendí todo, y fue una sensación sumamente placentera… Al día siguiente, la partida contra Kárpov fue tablas. Partida muy complicada, la tuve casi ganada, pero hubo tremendos apuros de tiempo. Fue una India de Rey, él jugó la variante con g3, y yo respondí con el esquema d6-c6-Db6…”.

Entrevista de Irina Krush a Kevin Spraggett

Entrevista de Irina Krush a Kevin Spraggett © John Saunders

Pabalan, Callaghan, Galmandakh y Amgalanbaatar.

Pabalan, Callaghan, Galmandakh y Amgalanbaatar. © John Saunders

Aún hay más. Si no lo sabe ya, el lector se va a quedar pasmado con lo siguiente: ¡A Ivanchuk también le apasionaban las telenovelas! Lo he puesto en tiempo pasado, por una razón muy concreta: “Antes solía ver telenovelas, pero ocurría que durante las partidas miraba al reloj porque estaba pensando que era la hora del próximo capítulo, y me di cuenta de que eso era perjudicial para el ajedrez profesional. De modo que ahora no veo la tele casi nunca, y leo muchos libros de diferentes clases”. Pero no todos le convienen: “Por ejemplo, Verónica decide morir, de Paulo Coelho, es un libro excelente, pero malo durante un torneo, porque es demasiado deprimente, como he tenido ocasión de comprobar. Tuve un mal resultado por culpa de ese libro”.

Anna Muzychuk

Anna Muzychuk © John Saunders

Tania Sachdev

Tania Sachdev © John Saunders

Anoche, durante su lección magistral, Ivanchuk citó a Julio César, para atribuirle la frase “La felicidad es la libertad de elegir”, cuando le preguntaron sobre cómo optar por un plan concreto cuando hay varios con buen aspecto. También propuso un método para evitar los empates sin lucha: “En el juego de las damas con 100 casillas, si la partida termina en tablas ambos rivales se llevan un punto, pero quien tenía ventaja material tiene además un punto positivo, y su rival uno negativo; esos positivos y negativos sirven al final del torneo para romper los empates. En ajedrez se podría hacer algo parecido; por ejemplo, cuando una partida termina por rey ahogado”. Y dejó claro que su retirada de la alta competición está muy lejos: “Me siento lleno de energía”.

Richard Rapport vs Joe Gallagher

Richard Rapport vs Joe Gallagher © John Saunders

Dennis Kaczmarczyk vs David Antón

Dennis Kaczmarczyk vs David Antón © John Saunders

Con la cuarta parte de la edad de Ivanchuk, imagine el lector la energía que tiene Anna Cramling-Bellón. Y, por extraño que parezca, a los 11 años ya es una veterana del festival de Gibraltar: su primera visita fue con diez meses, en brazos de sus padres, que no han faltado nunca a la cita invernal en el Peñón; y se convirtió en participante a los siete. Ayer, el organizador, Brian Callaghan, se emocionó al entregarle el premio a la mejor mujer del torneo de aficionados, en el que ha ganado 50 puntos de Elo (empezó con 1.514).

Pavel Eljanov vs Sebastien Maze

Pavel Eljanov vs Sebastien Maze © John Saunders

Nigel Short vs Lawrence Trent

Nigel Short vs Lawrence Trent © John Saunders

Basta hablar un rato con Anna para comprobar que el ajedrez no es, en absoluto, una imposición de sus padres sino algo muy natural para ella. Por ejemplo, esto es lo que le dijo ayer a mi colega Alice Mascarenhas: “¡Es realmente muy divertido, y además muy útil! Todo el mundo, y especialmente la gente joven debería jugar al ajedrez porque te lo pasas muy bien, conoces gente interesante y siempre estás haciendo nuevos amigos”.

Li Chao vs Maxim Rodshtein

Li Chao vs Maxim Rodshtein © John Saunders

Maxim Vachier-Lagrave vs Sandro Mareco

Maxim Vachier-Lagrave vs Sandro Mareco © John Saunders

Su éxito deportivo está, lógicamente, muy influenciado por su convivencia con dos grandes maestros, sus padres, Pía Cramling y Juan Manuel Bellón, quienes, al parecer, se reparten en casa los papeles de policía bueno y malo cuando juegan con Anna: “Mamá me suele dejar ganar; papá, jamás”. Recientemente se han mudado de Fuengirola (Málaga) a Estocolmo, lo que refuerza el brillo políglota de la niña, que habla fluidamente en español, sueco e inglés, y se defiende un poco en chino mandarín.

Zhu Chen vs Iván Cheparinov

Zhu Chen vs Iván Cheparinov © John Saunders

Evgeny Tomashevsky vs Mariya Muzychuk

Evgeny Tomashevsky vs Mariya Muzychuk © John Saunders

Sus padres notan una clara diferencia entre ella y otros niños de su edad y la atribuyen al ajedrez y a los viajes: “Muestra una madurez propia de niños varios años mayores, tiene sed de aprender y toma decisiones de forma razonada”. Sin embargo, no está nada claro que Anna elija la misma profesión que sus padres; de momento, está pensando en algo relativo al diseño o la arquitectura. Pero no cabe duda de que el ajedrez le ayuda a ser feliz, aunque de manera muy distinta a la de Ivanchuk.

Sergei Movsesian

Sergei Movsesian © John Saunders

Vassily Ivanchuk

Vassily Ivanchuk © John Saunders

Un agradecimiento especial a Leontxo García por compartir sus siempre importantes crónicas con Mundo Ajedrez. Igualmente, un agradecimiento y felicitación a John Saunders por su trabajo fotográfico. Del mismo modo, un reconocimiento a Sophie Triay y Zeljka Malobabic por su tan profesional producción fotográfica.

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Robert M. Cuadros
Febrero de 2014

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